Compartiendo un artículo sobre las nuevas tecnologías

El mundo digital- Nicholas Negroponte-technology

Prologo por
MIQUEL BARCELÓ

Julio, 1995

Facultad de Informática de Barcelona

Universidad Politécnica de Cataluña

«Multimedia», «CD-ROM», «autopistas de la información», «sonido digital»,

«fibra óptica» o «televisión por cable» son algunas de las novedades que cada día

resultan más presentes (y tal vez inevitables) en nuestra vida.

Para algunos se trata, prácticamente, de esoterismo tecnológico, de algo

incomprensible e ignoto. Para otros se trata de términos que cada día son más

familiares e identifican aspectos parciales de una realidad llamada, según parece, a un esplendoroso futuro.

En cualquier caso, todos los ejemplos citados se incluyen entre algunos de los

efectos más destacados de las llamadas tecnologías de la información (TI). Unas

tecnologías que caracterizan ya el final de siglo y la llamada era de la información

con que se abre el nuevo milenio.

En realidad la tecnología (cualquier tecnología), unida a la ciencia, ha

producido en los últimos decenios un cambio claramente perceptible en nuestra

forma de vivir y de entender la realidad.

El desarrollo inexorable de la ciencia nos ha permitido conocer más y más cosas

sobre el mundo que nos rodea, sobre nosotros mismos y sobre las organizaciones

sociales que hemos construido. Pero la tecnología nos permite, además,

transformar el mundo, nuestras sociedades e incluso a nosotros mismos. Nos

acerca al viejo sueño del filósofo.

Es indudable que los efectos ambientales y sociales de lo que algunos han

dado en llamar tecnociencia resultan cada vez más patentes. Hemos provocado

grandes cambios en el mundo que nos rodea y también en nuestras sociedades. Y,lo que es más importante, hemos provocado cambios importantes en nosotros

mismos (aunque a menudo se olvide cómo la tecnología médica, por ejemplo, ha

alterado hechos tan fundamentales como la esperanza de vida de la especie

humana).

Es cierto que, junto a consecuencias incuestionablemente favorables, como el

ejemplo citado, se dan otros efectos francamente discutibles: polución,

destrucción del medio ambiente, agotamiento de recursos, desigualdades de todo

tipo y un largo etcétera que hacen dudar a muchos, y con razón, de la bondad de la tecnociencia. También es cierto que esos resultados no son simplemente

achacables a la ciencia y a la tecnología en sí mismas, sino consecuencia directa

de la concreta organización socioeconómica dominante en todo el planeta. No es

éste el lugar adecuado para detenerse en estas consideraciones, pero no conviene olvidar que incluso entidades «sin ninguna sombra de sospecha» como, por ejemplo, el Club de Roma se preocupan desde hace años por los límites del

crecimiento y, en definitiva, por la posibilidad de sostener el tipo de desarrollo

actual. O mejor, el tipo de desarrollo que, al amparo de la ciencia y la tecnología,

caracteriza eso que conocemos como el «primer mundo» y los escasos países

(menos de la quinta parte de la humanidad) que disfrutan de esas novedades…..

El_mundo_digital

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. ELIZABETH
    Ago 10, 2009 @ 01:47:51

    Ni panacea ni terror,creo que la incorporación debe provocarnos,movilizarnos ,de manera que seamos facilitadores de equidad y oportunidades en un mundo que se enfrenta a dos modelos el de la concentración y el de la distribución equitativa Exitos!!
    ELIZABETH SALVATIERRA DE SALTA(ARGENTINA)

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: