Proyecto de Centro

” Educación para la Democracia” 

El Liceo Nº 2 es un liceo público del Interior del país, estructurado en dos turnos que concentra 200 alumnos aproximadamente en cada uno de ellos. Es decir, un liceo nuevo con población de Ciclo Básico –excepto el período que contó con grupos de 4º y 5º años – anclado en la zona denominada Real de San Carlos.

 

El Liceo Nº 2 surge en un contexto de verdadero valor patrimonial, como liceo de prácticas docentes, en la órbita del Centro Regional de Profesores, dentro de un paradigma definido por la necesidad de profesionalización docente en Educación Secundaria, en primera instancia para Ciclo Básico. Se inicia como modelo de aprendizaje de una profesión bien definida: la de profesor de Educación Media, que responde a una “matriz”, porque ordena los conocimientos particulares de las asignaturas, su propia metodología de trabajo, así como conocimientos generales inherentes a las responsabilidades administrativas y públicas que convierten a un estudiante terciario en profesor. 

Por otra parte impone un modelo de aprendizaje para el alumno liceal, que definen el rol de estudiante en forma explícita como implícita con deberes y obligaciones específicos. 

Más allá de la eficacia o no de los paradigmas educativos que se han desarrollado (teoría de la liberación, del capital humano, crítico), desde su puesta en marcha en el 2004, el liceo muestra indicios de un nuevo “giro epistemológico” hacia el reconocimiento de la importancia de los procesos y de los actores sociales, porque es evidente la presencia de fuerzas sociales que actúan en la determinación de los resultados y productos de la acción educativa. “Este giro epistemológico asume hoy una significativa importancia, debido precisamente, a la constatación de que los resultados de las acciones educativas no se ajustan a las predicciones de los paradigmas habituales”. (1)

Diagnóstico Institucional 

En 1990 Pedro Ravela (2)preguntaba: “¿Qué papel social está desempeñando la Enseñanza Media en el marco del proceso de redemocratización de la sociedad uruguaya? La respuesta a esta interrogante –decía- se hace problemática dada la escasa perspectiva histórica.” 

A 23 años de la apertura democrática, en sentido general, seguimos observado muchos de los viejos problemas. A pesar de las intenciones explícitas de la política educativa en relación a la Educación Media, ésta no está contribuyendo significativamente a la democratización de la sociedad, en la medida en que no se cumple adecuadamente su función específica de mediación con el conocimiento elaborado.

Se han cambiado reglamentos de evaluación y pasaje de grado con la idea de flexibilizarlos, por ejemplo: suprimiendo exámenes, realizando apoyos compensatorios variados, estableciendo horarios más extensos, pero el proceso de vaciamiento de contenidos no ha cambiado. Las evidencias permiten hablar de un “vaciamiento pedagógico” de la institución educativa, y se hace común la queja sobre el asistencialismo que aparece en muchos casos como respuesta al fracaso escolar, funcionando como un mito donde los problemas familiares y socioeconómicos deben ser resueltos por el centro educativo. Mito que por cierto genera malestar y rechazo en el común del profesorado. En este punto se instala un nudo de discusión esencial en relación a las funciones sociales del sistema educativo.

Frente a la evidencia del deterioro socioeconómico de la población, así como ante la incorporación al sistema educativo de sectores con graves carencias socioeconómicas que antes no accedían a él, la superación del fracaso pasa por readecuar la propuesta pedagógica en función de las características sociales y culturales de los nuevos sectores sociales incorporados al sistema educativo, que profundice en la función de socialización de actitudes y valores democráticos. Se entiende que no se puede aprender la especificidad de una asignatura si antes no se logra el aprendizaje social -cultural como condición mínima y elemental de cualquier desarrollo humano.

Si bien en un centro de estudios es necesario el control y la supervisión sobre la población estudiantil, no es suficiente. La condición de participación de los estudiantes en el ejercicio del poder, como es la elaboración de normas o resolución de problemas y conflictos, reclaman un lugar de acción efectiva, de lo contrario un centro educativo no tiene otra aspiración que convertirse en “grandes guarderías para adolescentes, porque ni las familias ni la sociedad saben qué hacer con ellos. Con el agravamiento que en los liceos tampoco se sabe demasiado bien qué hacer con los adolescentes.” (3)

Triste papel para un centro secundario y para los profesionales de la educación que allí ejercen. 

 

Este proyecto no explicitado estaba orientado a producir cambios en el alumnado del Liceo Nº. 2, intentando adaptar los sectores sociales recientemente incorporados desde la perspectiva inclusora, y orientado también a readecuar la propuesta pedagógica en función de la nueva población estudiantil para contribuir a los procesos de democratización de la sociedad. Después de 4 años de experiencias, descubrimientos, aciertos y desaciertos, el proyecto institucional debe ser explicitado para operar con eficacia, porque los logros esperados en cuanto a socialización y mejoramiento de los aprendizajes no se han consolidado. 

 

Para conceptuar con mayor precisión diremos que :(4) “Suele emplearse la expresión proyecto institucional como pieza clave de cada establecimiento escolar, para nombrar los objetivos específicos y las acciones tendientes a su logro, que cada establecimiento se propone a sí mismo en determinados plazos. Constituye un instrumento articulado de los esfuerzos institucionales; favorece en los docentes unas posibilidades de salida del individualismo de su trabajo en las aulas para darle a éste un sentido colectivo”.

Se da por sentado que el proyecto pedagógico queda involucrado, incluido en el anterior, y además suele implicar un modo de concebir toda la institución, por eso es necesario acordar con los demás actores tanto los procedimientos como logros educativos. Y en un liceo como éste, de prácticas docentes profesionalizantes, con actores que cambian cada año, los acuerdos y negociaciones en la dimensión pedagógica- didáctica son fundamentales para crear cierta estabilidad productiva. 

 

Profesora Zoraya Orsi

Subdirectora 

(1)Frigerio, G; Poggi, M; Tiramonti, G y Aguerrondo, I. “Las instituciones educativas. Cara y Ceca.Editorial Troquel, Argentina, 199, p.24. 

(2)Ponencia presentada en el II Encuentro de Investigadores de Educación, CIEP/REDUC, realizado el 22 al 4 de agosto de 1990.Punto 1, Revista de Educación. nº 56, p. 42. 

(3)Idem. P. 43, col. 1-

(4)Tedesco, Juan Carlos, “Los paradigmas de la investigación educativa. Caracas, Mimeo, 1985, p. 22. citado en Punto 1 Revista de Educación, Nº.56, dic. 1991

Anuncios

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Lidia Barboza
    Sep 07, 2008 @ 22:50:51

    Les envío mis más cálidas felicitaciones a todo el equipo de trabajo del liceo, los recuerdo con mucho cariño !

    Lidia Barboza Norbis

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: